Unos cuantos siglos atrás, el padre Almeida, un joven y fiestero sacerdote que vivía en el convento de San Diego, tenía una gran inclinación por el aguardiente.

Cuenta la leyenda que todas las noches el padre Almeida se escapaba del convento por una ventana muy alta, para lo cual, usaba de apoyo una enorme escultura de Cristo crucificado, para así poder frecuentar las cantinas de alrededor.  Entonces cada noche Dios le preguntaba “hasta cuando padre Almeida”?, y él respondía “hasta la vuelta, Señor”; sin embargo, el padre Almeida seguía manteniendo sus noches de fiestas y aguardiente, y regresaba al convento al amanecer.

Al parecer, este joven sacerdote tenía intenciones de continuar con ese jaranero estilo de vida hasta que el destino se encargó de hacerle una mala jugada. Una madrugada, regresando al borracho convento de San Diego, el padre Almeida vio acercarse una procesión fúnebre, lo cual le llamó mucho la atención, entonces, se acercó a mirar adentro del ataúd y vio su cuerpo dentro de éste. El sacerdote muy asustado corrió disparado a su convento para nunca más escaparse.

 

bibliografía:

http://leyendasdelecuador.blogspot.com/2006/04/el-padre-almeida.html

http://www.youtube.com/watch?v=mWRB8PSG9Zw

 

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